Cuando tienes vacaciones desde marzo se llegan a hacer pesadas y sobre todo si está el verano de por medio, que ya no te entran ganas ni de tomar el Sol. Mientras se te van comiendo los días llega el momento en que la única forma de airearte un poco es viajar.
El día 17 de agosto de 2011 quedará marcado como el mejor día de mi vida. Me fui hasta Barcelona para ver la vuelta de la Supercopa de España entre el FC Barcelona y el Real Madrid. Fue inolvidable. Además de una vista espectacular que gozábamos desde 2ª gradería Gol Norte pudimos ver como el capitán levantaba el trofeo contra el Madrid más agresivo y patético en comportamiento de la historia. Pero antes de dirigirme hacia el Camp Nou pude estar en presencia de unos personajes catalanes que forman parte de mi corazón. Disfruté mucho por las calles de Barcelona que ya las echaba en falta y sobre todo de las fiestas del barrio de Gracia.
Sin apenas descanso, el viernes 19 de agosto embarcaba hacia Madrid para vivir la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ). La verdad que ha sido una grata experiencia a pesar de la tormenta que hubo, pero siempre me quedó la tele y la guía del peregrino para poder seguir de cerca la misa del Santo Padre.
Ahora otra vez en mis tierras, reanudaré las prácticas del carné de conducir. A ver si suena la campana y a principios de septiembre me hago con él.
Por favor, frío, llega ya de una vez.
Qué paséis un buen día todos.
Agur.
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