17 de octubre de 2010

Cuando éramos niños...


Cuando éramos niños...

No nos importaba nada. Sólo jugar. Divertirnos. No conocíamos la palabras sufrir, cansancio, rabia,... Siempre hacíamos todo estando tan convencidos de que no pasaría nada que no existía el miedo a perder. Pero siempre llega aquel momento en el que empiezas a desear ser mayor para poder hacer otras cosas y allí, justo en ese instante, de ese maldito día, es cuando perdemos la cabeza, aunque nos demos cuenta años más tarde. Entonces ya sí que no hay vuelta atrás, ya eres mayor, ya te importan las cosas, el qué dirán, el qué pasa si en vez de estudiar me paso todo el día jugando y divirtiéndome. Ya sufrimos, ya nos cansamos y, sobre todo, nos aterra la palabra perder, caer bajo, no saber quién eres y qué haces en este mundo. Por lo que, después de tantos palos que te van dando, deseas, otra vez, volver a aquella época donde realmente vivíamos y sabíamos vivir. Sin embargo, llega un día, pronto o tarde, que acabas cayendo en que eso no es posible y que algo habrá que hacer para seguir adelante. Ya lo dijo un gran filósofo y lo repito yo ahora, nunca pierdas el niño que llevas dentro. Esa es la clave, vivir como los niños: hacer tu vida y que nadie te la robe.



Cambiando de tema, el FC Barcelona remontó ayer frente al ex-líder de esta temporada 2010-2011, el Valencia. Se adelantaron en el marcador los ché pero el Barça salió a por todas, como niños a por el balón y se llevaron  tres importantes puntos, situándose así a un punto del líder actual, el Real Madrid.




Tenemos que ser pacientes y todo (porque en esta vida todo llega) llegará.





¡A pasar una feliz semana!





No hay comentarios: